jueves, 9 de febrero de 2017

La búsqueda (parte II)

Pasaba sus días sin pena ni gloria. Se levantaba con puntualidad inglesa a las 06:45 de la mañana y le gustaba abrir la ventana para sentir el frescor del alba, y que sus brazos desnudos se erizaran con la suave brisa que entraba del exterior antes de que los primeros rayos de sol le mostraran el inmenso paisaje que se podía contemplar desde la segunda planta donde se ubicaba la ventana de su buhardilla.


Desde allí oteaba la cordillera de montañas repletas de nieve como horizonte y al cielo anaranjado por los primeros rayos de sol, a los campos cultivados y repletos de lavanda en flor, que con las ondulaciones de terreno y la poca luz de la mañana propiciaban un estupendo fondo de color rosado, y que, con la fragancia que desprendían, perfumaban casi a la totalidad de la comarca. El arroyo cerca de la vivienda, ese que de niño fue frecuentado desde Mayo a Octubre por sus amigos y él. Siempre allí, perenne, junto a los grandes y frondosos álamos que habían crecido en sus ribazos, y por sus reversas hojas plateadas que parecían centellear, con esos primeros incisos que el sol acostumbraba a hacer a esas horas de la mañana.

Le gustaba bajar al pequeño huerto que su padre había construido en su niñez, y recolectar los cultivos de temporada, o bien, realizar tareas de mantenimiento, como limpiar los hierbajos que pudieran robar nutrientes a las verduras y hortalizas, revisar las conducciones del riego automático, o verificar el funcionamiento de la bomba para evitar que el cultivo se quedara sin su porción diaria de agua programada. Después, subía nuevamente a la vivienda, y en el baño que tenía dentro de su habitación, se daba una ducha con agua tibia, y la finalizaba con agua fría, por eso de tener una piel tersa y una buena circulación sanguínea.

Esa mañana decidió afeitarse su tullida barba con despuntes blanquecinos. Desde su último encuentro sexual no se había afeitado y al ver su cara reflejada en el espejo adosado en la pared del cuarto de baño, le pareció verse mas viejo de lo que aparentaba. Entonces recordó que llevaba cinco meses alejado del mundo. Alejado de esa ciudad que le llevaba atormentando tantos años. Alejado de noches de sexo sin sentido. De tener mujeres sin saber ni siquiera como se llamaban. Alejado de un trabajo que sólo le hacía robarle tiempo a su vida. Alejado de esos que decían llamarse amigos. Pero sobre todo, alejado de ese recuerdo que se le había enquistado, y que parecía un dolor  crónico y enraizado en lo más profundo de su corazón. Un corazón afligido y perdido, que deambulaba en ese espacio tan grande que le había dejado. Un alma rota y vacía, que en la soledad intentaba reconstruir pieza a pieza.


Había encontrado trabajo en una emisora de radio local.  Su voz grave y cálida, y con cierta musicalidad, le valía para tener un pequeño programa por las tardes donde recogía las noticias de toda la comarca, y las impartía a modo de magazine intercalando música y entrevistas con personalidades locales. Los viernes tenía un espacio en el que leía las cartas que los vecinos le enviaban. Le contaban los problemas que tenían entre sí, ya sea por lindes de terreno, por sentirse engañados en algún restaurante o negocio local, por querer encontrar a un familiar huido y perdido desde hacía años, o alguna carta de amor, normalmente en aniversarios o cumpleaños.

Pero ese viernes una carta anónima le descolocó por completo:

"Quizás no sepas quien soy. Que presuntuosa, una carta sin remite y pretendo que lo sepas. Pero nos conocemos (nos conocimos) desde hace mucho tiempo, y no hay día, ni noche de mi vida, en el que no suspire volver a tus brazos, en volver a sentir tus labios sobre los míos, en recordar cuando y como me hacías el amor. Porque aun siendo mi vida  plena, mi alma sigue rota por tu ausencia. Porque elegí el camino correcto, el que dictaba mi razón, pero mi corazón no lo entiende y sigue herido de muerte. Así que te busco en cada noche, y allí, donde no hay mas sonido y más compañía que la del silencio, donde la soledad se sincroniza con mi alma, donde la única luz es la de tus recuerdos, grito desde mis entrañas y desde lo más profundo de mi ser tu nombre..."

Continuará...



Y si puedo volverte a ver... (Benny Ibarra & Miguel Bosé)



2 comentarios:

  1. ¡¡¡pero bueno!!! Esto no se hace...¿cómo nos dejas así????? Me encanta, quiero seguir leyendo, sabes atrapar con tus relatos, nos enganchas a su lectura y ahora, ¿continuará????....Nooooooooooo, amigo, no nos dejes con la incertidumbre mucho tiempo por favor...Y, de nuevo, GRACIAS por estos regalos tan bonitos. ¡¡ENHORABUENA!! Tienes un gran talento. Ah, soy @Ysifueraposible en Twitter. Besotes, genio!! :)

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    1. Claro que continuará. Eso si, me haré de rogar un poquito. Gracias como siempre por regalarme un poquito de tu tiempo. Un besote muy grande guapa

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Tanto si te gusta como si no, déjame tu comentario. Me servirá para aprender.